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San Juan aprobó la Ley de Desarrollo Local Minero para fortalecer empleo y proveedores locales
San Juan aprobó la Ley de Desarrollo Local Minero
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San Juan aprobó la Ley de Desarrollo Local Minero para fortalecer empleo y proveedores locales

La Cámara de Diputados sancionó la iniciativa impulsada por el gobierno de Marcelo Orrego, que busca que los grandes proyectos mineros generen mayor impacto dentro de la economía sanjuanina. La norma fija metas de empleo local, compras a proveedores provinciales, planes de desarrollo, registro público de empresas e incentivos para quienes cumplan los objetivos.

Por Redacción MineriAR
Equipo editorial

San Juan dio un paso clave para ordenar el impacto local del nuevo ciclo minero.

La Cámara de Diputados provincial aprobó la Ley de Desarrollo Local Minero, una iniciativa impulsada por el gobierno de Marcelo Orrego que apunta a fortalecer la participación de trabajadores, empresas y proveedores sanjuaninos en los grandes proyectos mineros que se desarrollen en la provincia.

La norma llega en un momento estratégico. San Juan se prepara para una etapa de fuertes inversiones asociadas al cobre, con proyectos como Vicuña, Los Azules y El Pachón en el centro de la agenda. En ese contexto, el debate ya no pasa solamente por atraer capitales, sino por asegurar que una parte significativa del valor generado quede en el territorio.

La ley busca responder a una demanda histórica de proveedores, cámaras empresarias, municipios y comunidades vinculadas a la actividad minera: que el crecimiento del sector se traduzca en más empleo local, más contratación de pymes sanjuaninas, más capacitación y mayor previsibilidad para la cadena de valor provincial.

Uno de los puntos centrales de la norma es la meta de alcanzar un 80% de empleo sanjuanino en las operaciones mineras, con prioridad para los habitantes de los departamentos de influencia directa de cada proyecto. Esto apunta a que las comunidades más cercanas a los emprendimientos tengan una participación efectiva en las oportunidades laborales que genere la actividad.

El segundo eje es el fortalecimiento de proveedores locales. La ley establece como objetivo que el 60% del monto anual destinado a compras y contrataciones de bienes, obras y servicios sea canalizado hacia empresas sanjuaninas, siempre que exista oferta disponible en condiciones competitivas de mercado.

Ese punto es clave para una provincia que busca convertir el boom minero en desarrollo productivo. La minería no solo demanda operadores, técnicos e ingenieros. También requiere construcción, transporte, logística, alimentación, metalmecánica, mantenimiento, seguridad, salud, alojamiento, tecnología, conectividad, ingeniería, servicios ambientales y una amplia red de proveedores especializados.

La nueva ley también crea el Registro de Proveedores Mineros de San Juan, conocido como RE.PRO.MIN, una herramienta pública y digital destinada a ordenar la oferta local, identificar capacidades disponibles y facilitar la vinculación entre empresas mineras y proveedores provinciales.

La existencia de un registro será importante para medir con mayor precisión qué empresas son realmente locales, qué servicios ofrecen, en qué departamentos operan y qué nivel de capacidad tienen para participar en contratos mineros de mayor escala.

Otro aspecto relevante es la obligación de que las empresas mineras y sus principales contratistas presenten planes de desarrollo de empleo local y planes de desarrollo de proveedores. Estos planes deberán incluir metas progresivas, medibles y sujetas a reportes periódicos.

La lógica es simple: para que las pymes locales puedan competir, necesitan saber con anticipación qué bienes, servicios y perfiles laborales demandará cada proyecto. La previsibilidad permite invertir, capacitar personal, asociarse, comprar equipamiento, certificar procesos y prepararse antes de que las licitaciones ya estén cerradas.

En este punto, la ley busca pasar del reclamo general por “más compre local” a una herramienta de planificación concreta. Las empresas deberán informar qué van a necesitar, cuándo lo van a necesitar y qué brechas existen entre esa demanda y la oferta disponible en San Juan.

También se prevén mecanismos de transparencia en los procesos de contratación. La norma apunta a que las convocatorias, adjudicaciones y razones técnicas de selección o rechazo puedan ser comunicadas con mayor claridad, permitiendo que los proveedores locales mejoren sus capacidades para futuras oportunidades.

Además, se contemplan incentivos para las empresas que cumplan los objetivos de empleo y compras locales. Entre ellos, la posibilidad de acceder a un certificado de crédito fiscal transferible, que podría beneficiar también a pymes proveedoras dentro del ecosistema minero.

La sanción de la ley se da después de semanas de debate en comisiones y en medio de una discusión más amplia sobre la competitividad de las empresas argentinas frente a proveedores internacionales. El tema tomó fuerza en San Juan tras la polémica por la adjudicación de parte del campamento de Vicuña a un consorcio con participación china, una decisión que reactivó el reclamo de las cámaras locales por mayor participación en las grandes obras mineras.

Ese antecedente dejó una pregunta instalada: cómo evitar que los proyectos millonarios avancen con escasa integración de empresas provinciales.

La Ley de Desarrollo Local Minero intenta dar una respuesta institucional a ese desafío. No plantea cerrar la economía minera ni impedir la llegada de proveedores externos, sino construir reglas para que las empresas sanjuaninas puedan competir con más información, mayor previsibilidad y mejores herramientas.

El punto de equilibrio será fundamental. San Juan necesita inversiones internacionales, tecnología, financiamiento y contratistas con experiencia global. Pero también necesita que esa inversión derrame sobre su economía real: trabajadores, talleres, pymes, transportistas, constructoras, proveedores industriales, profesionales, comercios y servicios de cada departamento.

La minería moderna no se mide solo por el monto de inversión anunciado. Se mide por la cantidad de empleo que genera, por los proveedores que incorpora, por las capacidades que deja instaladas y por el desarrollo territorial que produce.

En ese sentido, la ley sancionada por Diputados puede convertirse en una pieza importante del modelo minero sanjuanino.

El desafío ahora será la implementación. La norma deberá traducirse en reglamentación clara, controles efectivos, registros actualizados, información pública, acompañamiento técnico a proveedores y articulación permanente entre Estado, empresas, cámaras, sindicatos, municipios y comunidades.

Porque el objetivo no es solamente cumplir porcentajes. El verdadero objetivo es que San Juan pueda prepararse para participar de una minería de mayor escala.

El cobre puede abrir una de las etapas de inversión más importantes de la historia provincial. Pero ese ciclo solo tendrá impacto profundo si se transforma en empleo sanjuanino, empresas competitivas, formación técnica, infraestructura, encadenamientos productivos y oportunidades reales en el territorio.

La Ley de Desarrollo Local Minero marca una señal política clara: San Juan quiere que la minería crezca, pero también quiere que ese crecimiento sea con los sanjuaninos.

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