Tierras raras y RIGI: Argentina busca ordenar una agenda para atraer inversiones en minerales tecnológicos
Un proyecto legislativo propone declarar estratégicas a las tierras raras, modificar el Código de Minería e incorporarlas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. SEGEMAR identificó 190.395 toneladas de recursos de estos elementos en el país y un potencial mayor estimado en 3,3 millones de toneladas. La discusión abre una nueva etapa para una agenda minera vinculada a tecnología, transición energética, defensa, electromovilidad e industria avanzada.
Una nueva discusión minera empieza a tomar forma
Argentina empieza a mirar más allá del litio, el cobre, el oro y la plata.
En la agenda minera nacional aparece cada vez con más fuerza un grupo de minerales que puede ser clave para la industria tecnológica global: las tierras raras.
No se trata todavía de una actividad productiva consolidada en el país.
Argentina no produce tierras raras a escala comercial, no tiene proyectos avanzados en operación y todavía se encuentra en una etapa temprana de conocimiento geológico, evaluación técnica y discusión normativa.
Pero el tema ya ingresó en el Congreso.
El proyecto de ley “Impulso a las Tierras Raras”, expediente 1521-D-2025, propone declarar a estos minerales como estratégicos, modificar el Código de Minería e incorporarlos al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI.
Ese punto es central.
No significa que las tierras raras ya estén dentro del RIGI como hecho consumado. Significa que existe una iniciativa legislativa concreta que busca vincularlas al régimen para atraer inversiones de exploración, producción, refinamiento y desarrollo tecnológico.
De dónde sale la referencia al RIGI
La referencia al RIGI no surge solamente de una interpretación periodística.
Aparece en la ficha oficial del proyecto en la Cámara de Diputados, cuyo sumario plantea modificaciones al Código de Minería para incorporar las denominadas tierras raras en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
También aparece en la comunicación oficial de Argentina.gob.ar sobre el informe de SEGEMAR, donde se indica que la propuesta legislativa busca modificar el Código de Minería e incorporar la exploración de estos componentes al RIGI.
Por eso, la precisión editorial es importante.
La forma correcta de plantearlo es: hay un proyecto de ley que propone incorporar las tierras raras al RIGI.
No que esa incorporación ya esté aprobada.
Esa diferencia evita sobreactuar el dato y permite ordenar el debate con rigor.
Qué propone el proyecto “Impulso a las Tierras Raras”
La iniciativa legislativa busca incluir a las tierras raras dentro de la primera categoría de sustancias minerales del Código de Minería.
Actualmente, según el informe técnico de SEGEMAR, estos elementos quedan comprendidos entre los metales de segunda categoría.
El cambio propuesto apunta a darles un tratamiento más estratégico y a generar un marco regulatorio más amplio para su exploración, explotación y eventual refinamiento.
Además, el proyecto plantea que las actividades vinculadas a las tierras raras puedan quedar alcanzadas por el esquema de incentivos del RIGI.
El objetivo político y económico es claro: reducir el riesgo de inversión en una industria compleja, intensiva en capital y con fuerte componente tecnológico.
Qué son las tierras raras
Las tierras raras son un grupo de elementos químicos integrado por 15 lantánidos, más el escandio y el itrio.
A pesar de su nombre, no siempre son “raras” por escasez geológica.
El verdadero desafío está en que suelen aparecer en bajas concentraciones, asociadas a otros minerales y con procesos de separación complejos.
Por eso, el problema no es solamente encontrarlas.
El gran desafío es explorarlas, evaluarlas, extraerlas, separarlas, procesarlas y convertirlas en insumos industriales útiles.
Ahí aparece la diferencia entre potencial geológico y desarrollo económico real.
Por qué son estratégicas
Las tierras raras son fundamentales para industrias de alta tecnología.
Se utilizan en imanes permanentes, motores de vehículos eléctricos, generadores de energía eólica, electrónica, sensores, defensa, iluminación, equipamiento médico, comunicaciones, industria aeroespacial y sistemas vinculados a la transición energética.
Elementos como neodimio, praseodimio y lantano son considerados insumos críticos para tecnologías que están creciendo a nivel global.
Por eso, la discusión sobre tierras raras no es solamente minera.
También es industrial, energética, tecnológica y geopolítica.
En un mundo donde la transición energética y la digitalización demandan más minerales críticos, los países buscan asegurar cadenas de suministro más diversificadas.
El mapa argentino según SEGEMAR
SEGEMAR identificó 190.395 toneladas de recursos de tierras raras en el país.
El informe menciona yacimientos o indicios en distintas regiones.
Entre las mineralizaciones primarias aparecen zonas del noroeste, particularmente Salta y Jujuy, además de San Luis y el sur de Santiago del Estero.
También se mencionan mineralizaciones no evaluadas en pegmatitas del distrito Valle Fértil, en San Juan.
En cuanto a mineralizaciones secundarias, aparecen aluviones con minerales de tierras raras en Córdoba y San Luis, concentraciones en niveles arcillosos en Barker, provincia de Buenos Aires, y costras de ferromanganeso con presencia de estos elementos en la Plataforma Continental Argentina.
El mapa muestra una agenda federal, pero todavía muy temprana.
Hay información geológica, indicios, recursos identificados y áreas favorables.
Lo que falta es exploración más intensiva, evaluación económica, proyectos concretos y capacidad tecnológica para procesar esos minerales.
Potencial no es producción
Este es el punto más importante.
Argentina tiene potencial en tierras raras, pero todavía no tiene una industria de tierras raras.
SEGEMAR señala recursos identificados por 190.395 toneladas y un potencial estimado de 3,3 millones de toneladas a partir de modelos geológicos y simulaciones.
Pero una cosa es el recurso identificado.
Otra es el potencial geológico.
Y otra muy distinta es un proyecto minero con exploración avanzada, estudios de factibilidad, permisos, infraestructura, planta de procesamiento, financiamiento y mercado asegurado.
La única producción reportada en el país fue la recuperación de 1.010 kilos de monacita en la mina Teodesia, en Valle Fértil, entre 1954 y 1956.
Ese dato muestra que la Argentina parte prácticamente desde cero en términos productivos.
Por qué el RIGI entra en la discusión
La incorporación de las tierras raras al RIGI se plantea como una forma de atraer inversiones de mayor escala en una industria de alto riesgo.
La exploración y el procesamiento de tierras raras requieren capital intensivo, tecnología específica, plantas piloto, reactivos, separación hidrometalúrgica, infraestructura y conocimiento especializado.
Además, el negocio no termina en la mina.
Gran parte del valor está en la separación, refinación y transformación de estos elementos en insumos para la industria tecnológica.
Por eso, el debate no debería limitarse a “extraer tierras raras”.
El verdadero desafío es pensar una cadena de valor: exploración, minería, procesamiento, refinación, investigación, proveedores, tecnología y desarrollo industrial.
China y la disputa global
Las tierras raras son un tema geopolítico.
China concentra gran parte de la producción y, sobre todo, de la capacidad de procesamiento y refinación global.
Esa concentración genera preocupación en Estados Unidos, Europa, Japón y otros países que buscan reducir dependencia en insumos críticos para la transición energética, defensa y tecnología avanzada.
En ese contexto, Argentina aparece como un país con potencial geológico y una oportunidad para integrarse a una cadena global en reconfiguración.
Pero esa oportunidad no se activa sola.
Hace falta información geológica, reglas claras, inversión, permisos, infraestructura, capacidades técnicas y un marco que permita avanzar desde el potencial hacia proyectos reales.
La oportunidad para Argentina
El interés por las tierras raras abre una discusión estratégica para la minería argentina.
Hasta ahora, la agenda de minerales críticos se concentró principalmente en el litio y el cobre.
Pero la transición energética, la electromovilidad, la inteligencia artificial, la defensa, la robótica y las energías renovables requieren una canasta mucho más amplia de minerales.
Las tierras raras pueden formar parte de esa agenda.
Para Argentina, la oportunidad no está solo en tener recursos.
Está en construir una política minera y tecnológica que permita evaluar el potencial, atraer inversión, desarrollar proveedores, formar especialistas y generar capacidades de procesamiento.
El rol de SEGEMAR
El trabajo de SEGEMAR es clave porque aporta información geocientífica precompetitiva.
En una etapa temprana, esa información ayuda a reducir incertidumbre, orientar exploración, identificar áreas favorables y construir una base técnica para la toma de decisiones.
Sin información geológica, no hay exploración seria.
Y sin exploración, no hay desarrollo minero.
El mapa de tierras raras y los informes técnicos permiten empezar a ordenar una conversación que todavía está lejos de la producción, pero que puede ser estratégica para el futuro.
Una agenda para MineriAR
Para MineriAR, este tema encaja dentro de una línea editorial que ya viene creciendo: minerales críticos, tecnología, transición energética, IA, defensa, industria y nuevo mapa minero argentino.
Las tierras raras no deberían presentarse como una solución inmediata ni como una “nueva fiebre minera”.
El enfoque correcto es otro.
Argentina tiene indicios, recursos identificados y potencial.
Ahora necesita exploración, conocimiento, inversión, regulación, infraestructura y capacidades industriales.
El RIGI aparece como una herramienta posible dentro de esa discusión, pero no como el punto de llegada.
La pregunta de fondo es más amplia: cómo transformar un recurso estratégico en una política de desarrollo minero y tecnológico.
Conclusión: del potencial geológico a la inversión real
El debate por las tierras raras abre una nueva etapa en la agenda minera argentina.
El proyecto de ley “Impulso a las Tierras Raras” busca declararlas estratégicas, modificar el Código de Minería e incorporarlas al esquema del RIGI para atraer inversiones.
SEGEMAR ya identificó recursos y áreas de interés en distintas provincias.
Pero el país todavía está lejos de producir tierras raras a escala.
El desafío será pasar del mapa geológico a la exploración real.
De la exploración al proyecto.
Y del proyecto a una cadena de valor que no termine solo en la extracción.
Si Argentina logra avanzar con seriedad, las tierras raras pueden sumar una nueva dimensión a la minería nacional: una minería más conectada con la tecnología, la transición energética y la industria del futuro.
Comentarios
Tu email no se publica.
Sé el primero en comentar.
Te puede interesar
Notas relacionadas por tema, provincia o categoría.
RIGI minería Catamarca: Jalil defendió el impulso a inversiones
10 de julio · Rigi, Catamarca
China gana peso como comprador de la minería salteña por el salto del litio
12 de julio · Salta, Litio
Salta ya no es solo oro: el litio empieza a cambiar la matriz exportadora provincial
12 de julio · Salta, Litio
Turismo minero: una oportunidad para contar la minería argentina desde el territorio
11 de julio · turismo minero, turismo geológico