San Luis se posiciona en la minería del futuro con captura de CO₂ y fibra de basalto
La empresa Basalto S.R.L., con unidades productivas en San Luis, avanza en una transformación estratégica que combina minería no metalífera, innovación industrial y soluciones ambientales. Sus proyectos de polvo de basalto para captura de dióxido de carbono y fibra de basalto abren una nueva agenda para la minería sustentable y los materiales de alto valor agregado.
02 de marzo de 2026
San Luis comienza a ganar protagonismo dentro de una agenda minera diferente: la de los nuevos materiales, la sustentabilidad y la innovación aplicada a recursos no metalíferos. En ese escenario, Basalto S.R.L. avanza con una estrategia que busca transformar una actividad tradicional, como la producción de áridos, en una plataforma de desarrollo industrial con proyección nacional e internacional.
La empresa, de origen familiar y radicada en Córdoba, cuenta con plantas de producción en San Luis y más de 50 años de trayectoria en la minería no metalífera. En los últimos años, inició un proceso de reconversión orientado a tres líneas principales: producción de áridos para infraestructura, desarrollo de polvo de basalto con capacidad de capturar dióxido de carbono y producción de fibra de basalto para usos industriales avanzados.
Sus principales unidades productivas se encuentran en la provincia de San Luis, una cerca de Justo Daract y otra próxima a Almafuerte, denominada Los Cóndores. Esta localización le otorga una ventaja logística importante por su cercanía con las rutas nacionales 7 y 8, corredores estratégicos que conectan San Luis con Córdoba, Mendoza y el centro del país.
La base productiva de la compañía continúa siendo el abastecimiento de áridos para obras viales y edilicias. Pero el salto cualitativo aparece en la escala tecnológica alcanzada: Basalto S.R.L. instaló una planta de gran magnitud, considerada entre las más importantes de Latinoamérica, con capacidad para procesar aproximadamente 1.300 toneladas de basalto por hora. La inversión total, incluyendo maquinaria pesada y equipamiento de planta, asciende a unos US$30 millones.
Uno de los proyectos más innovadores es el uso de polvo de basalto como mejorador natural de suelos agrícolas. Según los estudios citados por la empresa, la aplicación de tres toneladas de basalto en polvo permitiría capturar una tonelada de dióxido de carbono, lo que vincula a la minería no metalífera con la mitigación del cambio climático y la agricultura regenerativa.
Además de su potencial ambiental, el polvo de basalto puede contribuir a la remineralización de suelos y a la reducción del uso de fertilizantes sintéticos derivados del petróleo. Esta línea de trabajo abre una conexión directa entre minería, campo, sustentabilidad y nuevos modelos productivos de menor impacto.
Para escalar este desarrollo, la empresa proyecta inversiones en molienda, incluyendo molinos verticales de bolas para producir polvo de basalto a escala industrial. El objetivo es generar un insumo capaz de abastecer a productores agrícolas y, al mismo tiempo, integrarse a mercados vinculados a la captura de carbono y a los bonos verdes.
La segunda gran apuesta de innovación es la fibra de basalto, un material con aplicaciones potenciales en sectores como la industria automotriz, aeroespacial, construcción, infraestructura, energía y manufactura avanzada. Este producto puede reemplazar en determinados usos a la fibra de vidrio y, en algunos casos, competir con la fibra de carbono.
El desarrollo de fibra de basalto todavía es incipiente en Argentina, aunque ya cuenta con aplicaciones en países como China y Rusia. Basalto S.R.L. trabaja con ingenieros internacionales y realizó pruebas en Río Cuarto con resultados positivos, lo que podría permitir avanzar hacia una etapa más industrial en los próximos meses.
El impacto potencial en empleo también es significativo. Actualmente, Basalto S.R.L. emplea a más de 150 personas de manera directa e indirecta. Sin embargo, la empresa estima que el desarrollo integral de sus tres proyectos —trituración, polvo de basalto y fibra— podría generar alrededor de 1.000 puestos de trabajo directos e indirectos solo en San Luis.
La magnitud de las inversiones proyectadas, estimadas en torno a US$200 millones, permitiría a la compañía aspirar a ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Ese paso podría darle mayor escala financiera a una estrategia que combina minería, industria, innovación ambiental y desarrollo regional.
El caso de Basalto S.R.L. muestra que la minería argentina no se limita al litio, el cobre, el oro o la plata. También existe una minería no metalífera con capacidad de generar valor agregado, empleo, tecnología y soluciones ambientales.
Para San Luis, la oportunidad es especialmente relevante. La provincia tiene una tradición industrial vinculada a antiguos regímenes de promoción, pero necesita nuevas actividades que reactiven capacidades productivas y generen empleo de calidad. La minería de basalto puede convertirse en un puente entre esa historia industrial y una nueva agenda de materiales sustentables.
La minería del futuro no será solamente la que extraiga minerales críticos para la transición energética. También será aquella capaz de transformar recursos tradicionales en soluciones industriales, ambientales y productivas de alto valor agregado. En ese camino, San Luis empieza a mostrar que también puede ocupar un lugar en el nuevo mapa minero argentino.
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