Molibdeno: el metal que fortalece al acero y puede crecer junto al cobre argentino
Aunque es menos conocido que el cobre, el litio o el oro, el molibdeno cumple un papel central en la industria moderna. Se utiliza para producir aceros más resistentes al calor, la corrosión y el desgaste, y suele obtenerse como subproducto de grandes yacimientos de cobre. Argentina todavía no registra una producción significativa, pero cuenta con importantes depósitos y proyectos que incluyen este mineral.
Cuando se observa una herramienta industrial, una tubería de alta resistencia, una turbina o una estructura preparada para trabajar en condiciones extremas, es probable que una pequeña cantidad de molibdeno esté ayudando a que ese material sea más fuerte y duradero.
El molibdeno es un elemento metálico identificado con el símbolo Mo. En la naturaleza casi nunca aparece en estado puro: su principal fuente comercial es la molibdenita, un sulfuro de molibdeno cuya fórmula es MoS₂ y que puede reconocerse por su color gris metálico, su brillo y su semejanza con el grafito.
Aunque puede encontrarse en depósitos donde constituye el mineral principal, una parte importante de la producción mundial surge de grandes yacimientos de cobre tipo pórfido. Allí, la molibdenita se recupera como un subproducto que aporta valor adicional a la operación.
Un aliado fundamental para el acero
La principal aplicación del molibdeno se encuentra en la metalurgia. Más del 80% se utiliza en aleaciones metálicas, especialmente en aceros al carbono, inoxidables, para herramientas y de alta resistencia, además de hierros fundidos y aleaciones de níquel.
Incorporado en pequeñas proporciones, permite mejorar la dureza, la resistencia mecánica y la capacidad de los materiales para soportar corrosión, desgaste y temperaturas elevadas.
Por eso se utiliza en la fabricación de:
- Maquinaria y herramientas industriales.
- Equipos mineros y componentes sometidos a desgaste.
- Oleoductos, gasoductos y tuberías de alta presión.
- Aceros inoxidables para plantas químicas y alimentarias.
- Vehículos, barcos y estructuras de construcción.
- Turbinas y sistemas de generación de energía.
- Equipos médicos y componentes de alta precisión.
El molibdeno también posee aplicaciones químicas. Se emplea en catalizadores utilizados durante la refinación de combustibles, en inhibidores de corrosión, pigmentos y lubricantes de alto rendimiento. El disulfuro de molibdeno puede funcionar como lubricante en condiciones donde los aceites convencionales pierden efectividad.
¿Cómo se obtiene?
El proceso comienza con la extracción de la roca que contiene molibdenita. Dependiendo de la profundidad y de las características del depósito, la explotación puede realizarse mediante minería a cielo abierto o subterránea.
Luego, el mineral atraviesa etapas de trituración y molienda hasta alcanzar un tamaño que permita liberar las partículas de molibdenita. Mediante flotación se separan los minerales de interés del resto de la roca.
En los yacimientos de cobre se obtiene inicialmente un concentrado conjunto. Posteriormente, nuevas etapas de flotación permiten separar el concentrado de cobre del concentrado de molibdeno.
La molibdenita concentrada puede someterse a un proceso de tostación a temperaturas de entre 500 y 650 grados Celsius. Así se transforma en óxido de molibdeno, utilizado directamente por algunas industrias o procesado para producir ferromolibdeno, una aleación destinada principalmente a la fabricación de acero.
¿Dónde se produce?
La producción minera mundial de molibdeno fue estimada en aproximadamente 260.000 toneladas durante 2025, un 2% más que el año anterior.
China encabezó la producción con unas 97.000 toneladas, seguida por Chile con 42.000, Estados Unidos con 40.000, Perú con 39.000 y México con 17.000 toneladas. En conjunto, estos cinco países concentraron cerca del 90% de la producción mundial.
China y Estados Unidos producen molibdeno tanto en minas específicas como en operaciones donde se recupera junto con el cobre. En Chile, Perú y México, en cambio, la producción depende principalmente de grandes minas cupríferas.
Esta característica vincula directamente la disponibilidad de molibdeno con la evolución del mercado del cobre: cuando se desarrollan nuevos pórfidos cupríferos o se incorporan plantas para separar molibdenita, también puede aumentar la producción de este metal.
El molibdeno en Argentina
La Argentina ya tuvo producción de molibdeno. Su desarrollo estuvo relacionado con Bajo de la Alumbrera, en Catamarca, donde se obtenía como subproducto del cobre.
La operación construyó una planta de procesamiento de molibdeno en 2008. La producción estimada alcanzó su mayor nivel en 2013, con alrededor de 3.381 toneladas de concentrado, y posteriormente comenzó a descender junto con la reducción de la actividad del yacimiento. El último relevamiento oficial disponible indicó que desde 2020 no se registraba producción nacional.
Sin embargo, el molibdeno continúa presente en la cartera minera argentina. Un informe de la Secretaría de Minería publicado en enero de 2025 identificó 10 proyectos donde aparece como mineral principal, coproducto o subproducto.
Entre los emprendimientos más destacados se encuentran El Pachón y Los Azules, en San Juan; Taca Taca, Río Grande y Santa Inés, en Salta; y MARA–Agua Rica, en Catamarca. También existen manifestaciones y proyectos con presencia de molibdeno en otras provincias.
El Pachón y Agua Rica
El Pachón es uno de los grandes depósitos de cobre y molibdeno ubicados en San Juan. Glencore informó recursos minerales medidos, indicados e inferidos cercanos a los 6.000 millones de toneladas de mineral, con contenidos de cobre, plata y molibdeno.
En Catamarca, Agua Rica contiene cobre, oro, plata y molibdeno. Su desarrollo contempla utilizar parte de la infraestructura de procesamiento existente en Bajo de la Alumbrera, conformando el proyecto integrado MARA.
Una posible nueva etapa para Alumbrera
Glencore anunció un plan para reiniciar las actividades de Bajo de la Alumbrera hacia fines de 2026, con el objetivo de comenzar la producción durante el primer semestre de 2028.
Según la planificación presentada por la empresa, durante cuatro años la operación podría producir aproximadamente 75.000 toneladas de cobre, 317.000 onzas de oro y 1.000 toneladas de molibdeno. En abril de 2026, Sandvik informó la provisión de tres equipos de perforación destinados al reinicio de la mina, una señal concreta del avance de los preparativos operativos.
Un mineral que puede acompañar el desarrollo del cobre
El molibdeno probablemente no tendrá en la Argentina una industria completamente independiente del cobre. Su mayor oportunidad está vinculada con la puesta en marcha de los grandes depósitos cupríferos del país.
Cuando las características geológicas y metalúrgicas lo permiten, recuperar molibdeno como subproducto mejora el aprovechamiento integral del yacimiento, diversifica la producción y puede generar una fuente adicional de exportaciones.
Se trata de un mercado mucho más pequeño que el del cobre, pero con aplicaciones difíciles de reemplazar. El Servicio Geológico de Estados Unidos señala que existen pocas alternativas capaces de ofrecer las mismas prestaciones en sus principales usos dentro de los aceros y hierros fundidos.
El molibdeno es uno de esos minerales que rara vez se ven, pero que se encuentran detrás de buena parte de la infraestructura y la industria moderna. Si los grandes proyectos de cobre avanzan, también podría recuperar un lugar dentro de la producción minera argentina.
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