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Mendoza vuelve a mirar el uranio: Sierra Pintada avanza en su remediación y abre la puerta a una posible reactivación
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Mendoza vuelve a mirar el uranio: Sierra Pintada avanza en su remediación y abre la puerta a una posible reactivación

El Complejo Minero Fabril Sierra Pintada, ubicado en San Rafael, volvió a ocupar un lugar central en la agenda minera y energética nacional. Nación, Mendoza y la CNEA avanzan en tareas de remediación ambiental, consideradas un paso indispensable para evaluar una eventual reactivación de la producción de uranio tras más de tres décadas de inactividad.

Por Redacción MineriAR
Equipo editorial

Mendoza vuelve a mirar un recurso estratégico que durante décadas formó parte de la historia minera y nuclear argentina: el uranio.

El Complejo Minero Fabril Sierra Pintada, ubicado en el departamento de San Rafael, volvió a estar en agenda a partir de una recorrida encabezada por autoridades nacionales, provinciales y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

El objetivo central fue revisar el avance de las tareas de remediación ambiental del predio, una condición necesaria antes de cualquier eventual regreso productivo.

La noticia no implica una reactivación inmediata de la explotación.

Pero sí marca un paso relevante: Sierra Pintada vuelve a ser considerada dentro de una estrategia nacional que busca recuperar capacidades vinculadas al ciclo nuclear, reducir dependencia externa y volver a analizar la producción local de uranio.

Un yacimiento histórico

Sierra Pintada es considerado uno de los yacimientos de uranio más importantes de Argentina.

El complejo operó entre la década de 1970 y mediados de los años 90, y llegó a producir alrededor de 1.600 toneladas de uranio.

Su paralización se produjo en un contexto de caída de precios internacionales y cambios en la estrategia de abastecimiento del país, que pasó a depender de importaciones para cubrir parte de sus necesidades vinculadas al combustible nuclear.

Desde entonces, el predio quedó asociado a una discusión compleja: por un lado, su potencial estratégico; por otro, la necesidad de resolver pasivos ambientales históricos antes de cualquier nueva etapa.

Remediación antes que producción

El punto central del proceso actual es la remediación.

La CNEA viene desarrollando tareas para tratar el agua de cantera, gestionar residuos sólidos, recuperar uranio remanente y adecuar infraestructura crítica dentro del predio.

Estas acciones forman parte de una etapa previa indispensable.

Sin saneamiento ambiental, controles regulatorios y licencia social, no puede pensarse seriamente en una reactivación productiva.

En ese sentido, Sierra Pintada muestra una idea clave para la minería moderna: no alcanza con tener recursos disponibles. También hay que ordenar los pasivos, cumplir normas, informar a la comunidad y construir confianza.

Nación, Mendoza y CNEA

La recorrida por el complejo contó con la presencia de autoridades como el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli; la ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre; representantes de la CNEA; autoridades regulatorias; la Universidad Nacional de Cuyo y Dioxitek.

Desde Mendoza se destacó la coordinación institucional entre Provincia y Nación, así como la necesidad de sostener los trabajos bajo estándares técnicos y ambientales.

Este punto es importante porque la minería de uranio requiere una articulación especialmente sensible entre minería, energía, ambiente, regulación nuclear, salud pública y comunidad.

A diferencia de otros minerales, el uranio forma parte de una cadena estratégica vinculada directamente con la política nuclear argentina.

El uranio y la energía nuclear

El uranio es el insumo base para el combustible utilizado en centrales nucleares.

Argentina cuenta con trayectoria en desarrollo nuclear, reactores de investigación, medicina nuclear, producción de radioisótopos, ingeniería, tecnología y empresas especializadas.

Sin embargo, la producción local de uranio está paralizada desde hace décadas.

La posibilidad de recuperar minería de uranio se vincula con una agenda más amplia: fortalecer el ciclo nuclear, reducir dependencia externa, desarrollar capacidades tecnológicas y acompañar una demanda global donde la energía nuclear vuelve a ganar protagonismo como fuente firme y de bajas emisiones.

En ese contexto, Sierra Pintada no debe leerse solo como un proyecto minero.

También forma parte de una discusión energética, industrial y tecnológica.

Un debate sensible en Mendoza

La minería de uranio es un tema sensible.

Mendoza tiene una historia de fuerte debate público en torno a la actividad minera, el agua, los controles ambientales y la participación ciudadana.

Por eso, cualquier avance en Sierra Pintada deberá sostenerse con información clara, monitoreo permanente, auditorías externas, cumplimiento regulatorio y diálogo con la comunidad.

El propio proceso de remediación está siendo supervisado por organismos técnicos y regulatorios, con participación de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo como auditor externo.

Este esquema será clave para generar confianza.

La minería moderna necesita inversión, pero también necesita transparencia.

Qué se está haciendo en Sierra Pintada

Las tareas informadas incluyen el tratamiento del agua de cantera para reducir concentraciones de uranio, radio y arsénico, la gestión de residuos sólidos, la construcción de infraestructura de disposición segura y la puesta en marcha de sistemas de control ambiental.

También se avanzó con obras como cañerías de conducción, impermeabilización de estructuras, sistemas de doble membrana, plantas de tratamiento y dispositivos para manejar residuos de manera segura.

Estos trabajos buscan dejar el sitio en condiciones más estables, seguras y controladas.

Recién después de completar estas etapas podrá evaluarse si existe margen técnico, ambiental, social y económico para avanzar hacia una eventual reactivación productiva.

Minería, ambiente y confianza social

Sierra Pintada muestra uno de los grandes desafíos de la minería argentina: cómo compatibilizar recursos estratégicos con exigencias ambientales y sociales.

El uranio puede ser importante para la energía nuclear.

Pero el desarrollo de cualquier proyecto debe partir de una condición básica: resolver primero los pasivos ambientales y garantizar controles estrictos.

La licencia social no se construye con anuncios.

Se construye con datos, monitoreo, auditorías, información pública, cumplimiento normativo y participación.

En Mendoza, ese punto será determinante.

Una oportunidad, pero no automática

La posible reactivación de Sierra Pintada puede abrir oportunidades para Mendoza y para el país.

Podría generar empleo especializado, proveedores, servicios técnicos, transporte, mantenimiento, laboratorios, obras, tecnología y capacidades vinculadas al ciclo nuclear.

Pero el proceso no será automático.

Primero deben completarse las tareas de remediación, sostenerse los controles regulatorios, garantizar la seguridad ambiental y construir un marco de confianza con la comunidad.

Solo después podrá discutirse una etapa productiva.

Ese orden es central: remediación, control, confianza y recién luego evaluación productiva.

El regreso del uranio a la agenda minera

La minería argentina viene creciendo por el litio, el cobre, el oro, la plata y los minerales industriales.

Pero el uranio vuelve a aparecer como un recurso estratégico en un contexto global distinto.

La demanda de energía firme, la necesidad de reducir emisiones, el interés por reactores modulares y el fortalecimiento de cadenas nucleares vuelven a poner al uranio en discusión.

Argentina tiene historia nuclear, capacidades técnicas y recursos geológicos.

El desafío será decidir si puede recuperar producción local con estándares modernos, controles ambientales y participación social.

Sierra Pintada será una prueba importante para esa agenda.

Mendoza vuelve a mirar el uranio, pero el primer paso no es producir.

El primer paso es remediar.

Sierra Pintada representa una oportunidad estratégica para el país, pero también una responsabilidad ambiental e institucional.

Si Argentina quiere recuperar capacidades vinculadas al ciclo nuclear, deberá hacerlo con información clara, controles estrictos, auditorías, diálogo social y cumplimiento regulatorio.

La posible reactivación de la minería de uranio puede abrir una nueva etapa para Mendoza y para la política nuclear argentina.

Pero su éxito dependerá de una condición fundamental: demostrar que el desarrollo productivo puede avanzar sobre bases ambientales, técnicas y sociales sólidas.

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