Las exportaciones mineras argentinas podrían multiplicarse por seis hacia 2035
Después de alcanzar un récord histórico, las proyecciones oficiales estiman que las exportaciones mineras argentinas podrían llegar a USD 36.250 millones hacia 2035, impulsadas principalmente por el cobre y el litio. Para concretar ese salto, el sector necesitaría inversiones por unos USD 57.000 millones.
La minería argentina empieza a mostrar una nueva escala.
Después de alcanzar un récord histórico de exportaciones en 2025 y de marcar el mejor primer cuatrimestre registrado en 2026, las proyecciones oficiales anticipan un cambio profundo para la próxima década.
Según datos difundidos por la Secretaría de Minería y retomados por Bloomberg Línea, las exportaciones mineras argentinas podrían pasar de unos USD 6.075 millones en 2025 a USD 15.411 millones en 2030 y alcanzar un máximo estimado de USD 36.250 millones hacia 2035.
De concretarse ese escenario, las ventas externas del sector se multiplicarían casi por seis en una década.
El salto estaría impulsado principalmente por dos minerales: cobre y litio.
El cobre, el gran cambio de escala
El cobre aparece como el mineral que más puede transformar la matriz exportadora minera argentina.
Hoy su participación es todavía marginal. Pero las proyecciones indican que podría alcanzar exportaciones por USD 4.617 millones en 2030 y llegar a USD 18.712 millones en 2035.
Eso implicaría que el cobre pase a representar más de la mitad de las exportaciones mineras argentinas hacia mediados de la próxima década.
El crecimiento dependerá de la puesta en marcha de grandes proyectos como Vicuña, El Pachón, Los Azules, Taca Taca, MARA, San Jorge, Altar y el posible reinicio de Bajo La Alumbrera.
La aprobación del ingreso de Vicuña al RIGI, la actividad en San Juan y el avance de proyectos cupríferos en distintas provincias muestran que el cobre ya dejó de ser solo una promesa geológica: empieza a ocupar el centro de la estrategia minera argentina.
El litio seguirá siendo protagonista
El litio será el segundo gran motor de crecimiento.
Las exportaciones de este mineral, que fueron de aproximadamente USD 911 millones en 2025, podrían crecer hasta USD 4.534 millones en 2030 y llegar a USD 11.493 millones en 2035.
El crecimiento estaría asociado a nuevos proyectos, ampliaciones de capacidad y mayor producción de carbonato de litio equivalente.
En el primer cuatrimestre de 2026, el litio ya mostró una fuerte expansión, con crecimiento tanto en valor como en cantidades exportadas.
Este punto es importante porque confirma que el litio no depende únicamente del precio internacional: también hay un aumento de producción, nuevas operaciones y mayor capacidad instalada.
Oro y plata: peso actual, menor protagonismo futuro
Hoy el oro sigue siendo el principal producto exportador de la minería argentina.
Sin embargo, las proyecciones muestran que su peso relativo disminuiría hacia 2035, a medida que avancen los proyectos de cobre y litio.
Esto no significa que el oro pierda importancia. Seguirá siendo un mineral relevante para las exportaciones y para provincias como Santa Cruz, San Juan y Catamarca.
Pero el mapa exportador minero podría cambiar de manera estructural: menos dependencia del oro y mayor protagonismo de minerales críticos vinculados a la electrificación, la transición energética, la industria tecnológica y las cadenas globales de suministro.
Inversiones por USD 57.000 millones
Para alcanzar ese escenario, la minería argentina necesitaría inversiones de capital por unos USD 57.000 millones.
La mayor parte correspondería al cobre, con más de USD 41.000 millones estimados. El litio requeriría alrededor de USD 14.000 millones, mientras que plata y oro completarían el resto de las inversiones previstas.
Estos números muestran que el salto exportador no es automático.
No alcanza con tener recursos geológicos. Hace falta financiamiento, infraestructura, permisos, estabilidad, proveedores, energía, caminos, agua, logística, talento técnico y licencia social.
El potencial existe, pero debe transformarse en proyectos concretos.
Qué puede quedar en Argentina
Uno de los puntos más relevantes del informe es el impacto económico interno.
Según las estimaciones difundidas, de los USD 36.250 millones que podrían exportarse hacia 2035, entre USD 24.288 millones y USD 31.610 millones quedarían dentro de la economía argentina.
Ese flujo estaría vinculado a salarios, proveedores locales, impuestos, contribuciones sociales, regalías, bienes, servicios e inversiones asociadas.
Este dato es central para el debate minero.
El crecimiento exportador será importante, pero el verdadero impacto dependerá de cuánto valor se integre al territorio: empleo local, proveedores argentinos, infraestructura, tecnología, formación técnica y desarrollo productivo en las provincias.
El desafío de los proveedores
Si la minería argentina quiere multiplicar sus exportaciones, también deberá multiplicar sus capacidades.
Los grandes proyectos de cobre y litio demandarán una red enorme de proveedores: transporte, construcción, mantenimiento, metalmecánica, alimentación, campamentos, seguridad, salud ocupacional, ingeniería, servicios ambientales, energía, software, conectividad, laboratorios y logística.
El crecimiento de las exportaciones no se construye solo con yacimientos.
Se construye con empresas, trabajadores, infraestructura y servicios capaces de sostener operaciones de gran escala.
Por eso, la cadena de valor será uno de los grandes desafíos de la próxima década.
Una oportunidad histórica, pero no garantizada
Las proyecciones son fuertes, pero deben leerse con prudencia.
Para que Argentina llegue a exportar más de USD 36.000 millones anuales en minería, los proyectos deben avanzar efectivamente hacia construcción y producción.
También será necesario resolver cuellos de botella en infraestructura, acceso a financiamiento, permisos, logística, energía, controles ambientales, desarrollo de proveedores y confianza social.
El RIGI puede ayudar a destrabar inversiones de gran escala, pero no reemplaza la ejecución.
La diferencia entre potencial y desarrollo real estará en la capacidad de transformar anuncios en obras, obras en producción y producción en exportaciones sostenidas.
La minería argentina tiene una oportunidad de cambiar su escala durante la próxima década.
El récord exportador reciente muestra que el sector ya tiene impacto concreto en el comercio exterior. Pero el verdadero salto podría llegar con el cobre y el litio.
Si los proyectos avanzan, Argentina podría pasar de una minería concentrada en oro y plata a una matriz mucho más vinculada a minerales críticos, electrificación, transición energética e industria global.
El desafío será que ese crecimiento no se mida solo en dólares exportados, sino también en empleo, proveedores, infraestructura y desarrollo productivo para las provincias.
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