Quintela cuestionó el RIGI y reabrió el debate sobre cuánto valor deja la minería en las provincias
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, volvió a cuestionar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y defendió la decisión de su provincia de no adherir. Sus declaraciones reabren una discusión central para la minería argentina: cómo atraer inversiones de gran escala sin resignar empleo local, proveedores, infraestructura y desarrollo territorial.
El debate por el RIGI volvió a cruzarse con la agenda minera argentina.
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, cuestionó duramente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y sostuvo que su provincia no adhirió porque considera que el esquema no garantiza condiciones suficientes para que los recursos naturales generen desarrollo local.
Según planteó el mandatario riojano, el problema no es solamente la llegada de inversiones, sino bajo qué condiciones se producen y cuánto valor queda efectivamente en las provincias.
En sus declaraciones, Quintela apuntó contra un modelo que, desde su mirada, favorece la extracción de recursos sin asegurar participación suficiente de trabajadores, proveedores y comunidades locales.
La discusión detrás del RIGI
El RIGI fue creado para atraer grandes inversiones en sectores estratégicos como minería, energía, infraestructura y petróleo y gas.
Para el Gobierno nacional, el régimen es una herramienta para acelerar proyectos de alto impacto, generar exportaciones, atraer capital y dar previsibilidad a inversiones de largo plazo.
Pero en distintas provincias también aparece una preocupación: que la llegada de grandes proyectos no alcance, por sí sola, para garantizar desarrollo territorial.
La discusión no es menor.
La minería necesita inversiones muy grandes, especialmente en cobre, litio, oro, plata y proyectos de infraestructura. Pero las provincias productoras buscan que ese crecimiento también se traduzca en empleo local, proveedores provinciales, obras, capacitación, servicios, controles ambientales y participación de las comunidades cercanas.
En otras palabras: el debate no es solo inversión sí o inversión no.
El debate es qué tipo de inversión, con qué condiciones y con qué impacto concreto en el territorio.
La Rioja y una agenda minera propia
La posición crítica de Quintela se da en un momento en el que La Rioja empieza a mostrar una agenda minera más activa.
En los últimos meses se conocieron avances vinculados a proyectos de exploración, infraestructura y logística minera en el oeste provincial.
Uno de los casos es Las Pailas, donde OCM Mining informó resultados positivos de prospección y prepara nuevas etapas de geofísica y perforación. Se trata de un área ubicada en la cordillera riojana, dentro de una zona que viene generando interés por su potencial en cobre, oro y plata.
También se avanzó con el bypass de Guandacol, una obra pensada para ordenar la circulación del tránsito pesado y mejorar la conectividad en una zona estratégica para el corredor minero vinculado a Vicuña.
Estos movimientos muestran que La Rioja no está fuera de la discusión minera. Al contrario: busca ordenar su participación en el nuevo mapa del sector, pero con una mirada que pone el acento en el control provincial, la infraestructura, la licencia social y la participación local.
Proveedores, empleo e infraestructura
El punto central que vuelve a aparecer es la cadena de valor.
Los grandes proyectos mineros no solo demandan capital. También necesitan caminos, campamentos, transporte, alimentación, mantenimiento, energía, seguridad, salud ocupacional, servicios ambientales, logística, conectividad, metalmecánica, ingeniería, tecnología y mano de obra capacitada.
Para las provincias, esa demanda puede convertirse en una oportunidad enorme.
Pero para que eso ocurra, los proveedores locales deben poder integrarse a la actividad. Necesitan escala, financiamiento, certificaciones, capacitación, estándares de seguridad, calidad y capacidad de respuesta.
Si esa preparación no existe, gran parte de las compras y contrataciones puede quedar en manos de proveedores externos con mayor experiencia, volumen o espalda financiera.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la minería argentina: evitar que el crecimiento exportador avance desconectado de las economías locales.
Una discusión que va más allá de La Rioja
Las declaraciones de Quintela se producen en un momento en el que el RIGI ya empieza a ordenar buena parte de la agenda minera nacional.
Proyectos de litio, cobre, oro y plata buscan acelerar inversiones bajo este régimen. El caso más visible es Vicuña, en San Juan, aprobado recientemente para ingresar al RIGI con una inversión inicial cercana a los USD 9.700 millones y potencial de escalar hasta los USD 18.000 millones.
Ese tipo de proyectos puede transformar la escala de la minería argentina.
Pero también obliga a discutir cómo se distribuye el impacto: qué porcentaje de proveedores será local, cuántos empleos se generarán en la provincia, qué infraestructura quedará, qué capacidades se desarrollarán y cómo se controlará ambientalmente cada etapa.
La minería moderna no puede medirse solo en dólares de inversión o exportación.
También debe medirse en desarrollo de proveedores, empleo territorial, capacitación, infraestructura, trazabilidad y beneficios concretos para las comunidades.
Soberanía y recursos naturales
El planteo de Quintela introduce una palabra fuerte: soberanía.
En minería, la soberanía no se limita a la propiedad formal del recurso. También se expresa en la capacidad del Estado y de las provincias para fijar reglas, controlar, planificar, exigir información, ordenar el territorio y garantizar que los proyectos de gran escala dejen capacidades instaladas.
Argentina necesita inversiones para desarrollar su potencial minero.
Pero las provincias también necesitan herramientas para evitar que los proyectos funcionen como enclaves desconectados de la economía local.
Ese equilibrio será una de las grandes discusiones de los próximos años.
El cuestionamiento de Ricardo Quintela al RIGI vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo para la minería argentina.
El país necesita inversiones, exportaciones, empleo e infraestructura. Pero también necesita que el desarrollo minero genere valor en las provincias donde se extraen los recursos.
La clave no estará solo en aprobar grandes proyectos, sino en construir condiciones para que esos proyectos activen proveedores locales, formen trabajadores, mejoren infraestructura, respeten controles ambientales y fortalezcan economías regionales.
El RIGI puede ser una herramienta importante para atraer capital.
Pero el desafío será que la inversión no llegue sola: que llegue acompañada de desarrollo territorial.
Foto sugerida
Imagen de La Rioja cordillerana, con camino minero, camiones, proveedores locales, trabajadores y mapa del oeste provincial. También puede usarse una composición institucional con minería, RIGI, proveedores y cadena de valor territorial.
Fuente sugerida
MineriAR / Rioja Política / Gobierno de La Rioja / fuentes sectoriales.
Tags sugeridos: inversiones mineras, desarrollo productivo, licencia social, infraestructura minera, logística minera, política minera, MineriAR
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