Federico Bazán: “El desarrollo minero de La Rioja está en marcha”
Durante la presentación del Plan Quinquenal Minero 2026-2030 en el CFI, el ministro Federico Bazán afirmó que la provincia ya inició un camino concreto para transformar su potencial geológico en desarrollo productivo. La hoja de ruta contempla modernización institucional, inversión, empleo local, ambiente, comunidad y más exploración, con campañas que podrían alcanzar entre 30.000 y 35.000 metros de perforación durante 2026.
La Rioja busca dejar de hablar de potencial minero para empezar a mostrar una agenda concreta de desarrollo.
Ese fue el eje del mensaje del ministro Federico Bazán durante la presentación del Plan Quinquenal Minero 2026-2030, realizada en el Consejo Federal de Inversiones. Allí, el funcionario sostuvo que, aunque la actividad minera riojana todavía es incipiente en comparación con otras provincias del país, el desarrollo minero de La Rioja “está en marcha”.
La definición resume el momento que atraviesa la provincia: una etapa de planificación, exploración, ordenamiento institucional y búsqueda de inversiones para intentar reposicionarse dentro del mapa minero argentino.
El Plan Quinquenal Minero 2026-2030 fue presentado como una herramienta de política pública para transformar el potencial geológico riojano en oportunidades concretas para la población. La mirada oficial apunta a que la minería pueda generar trabajo, desarrollo, recursos provinciales y nuevas capacidades para impulsar otros sectores productivos.
Bazán remarcó que el documento fue elaborado de manera participativa y que funcionará como una hoja de ruta para brindar previsibilidad tanto al sector público como al privado. En una actividad que requiere inversiones de largo plazo, permisos, información técnica, infraestructura y licencia social, esa previsibilidad aparece como uno de los puntos centrales.
El plan se estructura sobre cinco ejes estratégicos: modernización institucional y normativa; inversión y economía local; ambiente y comunidad; educación, empleo y trabajo; y comunicación minera.
Esa estructura muestra que La Rioja busca abordar la minería de manera integral. No se trata solamente de atraer empresas o promover proyectos, sino de construir un esquema donde la actividad pueda convivir con las comunidades, generar empleo local, fortalecer proveedores y sostener mecanismos de transparencia.
En ese sentido, Bazán afirmó que el desarrollo minero solo puede hacerse con transparencia: en el territorio, en la información pública y en la relación con las comunidades. Para el ministro, la provincia cuenta hoy con un ambiente propicio para que las empresas puedan trabajar con tranquilidad y para que las comunidades sean parte del desarrollo futuro.
El punto es clave para La Rioja, una provincia con historia minera, pero también con debates sociales, ambientales y políticos alrededor de la actividad. La posibilidad de avanzar hacia una nueva etapa dependerá no solo de la geología, sino también de la capacidad de construir confianza.
En cuanto al presente de la actividad, Bazán señaló que La Rioja cuenta actualmente con 17 proyectos en distintas etapas de prospección. De ese total, entre dos y tres podrían avanzar próximamente hacia una etapa de exploración más intensiva, entre ellos Las Pailas y Buen Augurio.
Además, el funcionario indicó que ya existen nueve proyectos en etapa de exploración y que varias empresas incrementaron sus inversiones durante el último año. Para 2026, la provincia estima campañas exploratorias de entre 30.000 y 35.000 metros de perforación.
Ese dato es uno de los más relevantes de la agenda riojana.
La exploración es el punto de partida de cualquier desarrollo minero serio. Sin perforaciones, estudios, muestras, datos geológicos y evaluación técnica, no hay información suficiente para confirmar recursos, atraer capitales ni avanzar hacia proyectos de mayor escala.
Por eso, el salto exploratorio que proyecta La Rioja puede marcar una diferencia. La provincia todavía no tiene el peso productivo de San Juan, Catamarca, Salta, Jujuy o Santa Cruz, pero busca construir una cartera minera a partir de información técnica, planificación y reglas más claras.
Bazán también puso el foco en los minerales críticos. Señaló que La Rioja tiene potencial en recursos que hoy demanda el mundo y que la provincia no quiere perder esa oportunidad. Sin embargo, remarcó que el objetivo es que el desarrollo llegue fundamentalmente a las comunidades locales.
Esa mirada conecta con una discusión más amplia que atraviesa a toda la minería argentina. El nuevo ciclo global de minerales críticos, transición energética y demanda de cobre, litio, uranio, grafito, tierras raras y otros recursos estratégicos abre oportunidades, pero también exige que las provincias puedan capturar valor.
En el caso riojano, la agenda reciente incluye litio en Arauco, interés geológico por uranio en la Sierra de Velasco, proyectos metalíferos, minerales industriales y una estrategia territorial que también mira al Valle del Bermejo como posible corredor logístico y operativo para la actividad.
El rol del Estado provincial también aparece como una pieza importante del modelo. Bazán hizo referencia a EMSE y CALPA, las empresas mineras provinciales que cuentan con áreas de potencial geológico y que podrían desarrollar asociaciones con el sector privado.
Según detalló, EMSE dispone de nueve zonas con distintos tipos de minerales, mientras que CALPA cuenta con cinco áreas abiertas a posibles esquemas de prospección y exploración junto a empresas interesadas.
La estrategia provincial apunta a ofrecer bloques de áreas con potencial similar, en lugar de propiedades aisladas. La idea es facilitar el desarrollo de nuevos proyectos mediante esquemas de participación público-privada y ordenar mejor el aprovechamiento del territorio.
Ese enfoque puede ser relevante para una provincia que busca ganar escala. La minería necesita información geológica, pero también necesita un Estado capaz de ordenar áreas, atraer inversores, garantizar controles, articular con municipios y generar condiciones para que los proyectos no queden aislados.
El desafío será pasar del plan a la ejecución.
La Rioja ya presentó una hoja de ruta, ya definió ejes estratégicos y ya empezó a mostrar proyectos en prospección y exploración. Ahora deberá sostener continuidad institucional, mejorar procesos, fortalecer capacidades técnicas, comunicar con claridad y demostrar que la actividad puede generar beneficios concretos.
El desarrollo minero no se mide solo por los anuncios. Se mide por la cantidad de proyectos que avanzan, por los metros perforados, por los empleos generados, por los proveedores incorporados, por la infraestructura que queda, por los controles ambientales y por la confianza que se construye en cada territorio.
La afirmación de Bazán marca una señal política: La Rioja quiere ser parte del nuevo mapa minero argentino.
Pero el camino recién empieza. La provincia deberá competir por inversiones, preparar proveedores, formar trabajadores, generar información confiable y construir licencia social.
Si logra sostener esa estrategia, el Plan Quinquenal Minero 2026-2030 puede convertirse en una herramienta para pasar del potencial geológico a una nueva etapa de desarrollo productivo.
La Rioja ya puso la minería en marcha. Ahora el desafío es que ese movimiento se traduzca en exploración real, empleo local, inversión, transparencia y oportunidades para sus comunidades.
Comentarios
Tu email no se publica.
Sé el primero en comentar.