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El “Súper RIGI” busca acelerar inversiones en energía, minería y tecnología
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El “Súper RIGI” busca acelerar inversiones en energía, minería y tecnología

El Gobierno nacional presentó en el Congreso un nuevo régimen de incentivos para proyectos superiores a USD 1.000 millones. Aunque está orientado a industrias de vanguardia, el esquema podría impactar directamente en Vaca Muerta, grandes proyectos mineros, infraestructura energética, inteligencia artificial, centros de datos y nuevas cadenas tecnológicas.

Por Redacción MineriAR
Equipo editorial

Argentina busca dar un nuevo paso en su estrategia para atraer inversiones de gran escala. El Gobierno nacional presentó en el Congreso el proyecto conocido como “Súper RIGI, un nuevo régimen de incentivos pensado para proyectos superiores a USD 1.000 millones en sectores considerados estratégicos.

La iniciativa apunta a industrias de alto impacto tecnológico y productivo, como energía, minería, inteligencia artificial, biotecnología avanzada y semiconductores. Aunque el foco formal está puesto en actividades de nueva generación, dentro del sector empresario ya se vincula el régimen con el crecimiento de Vaca Muerta, la expansión minera y la infraestructura energética que necesita el país para sostener su desarrollo exportador.

El nuevo esquema exige que los proyectos adheridos ejecuten al menos el 20% de la inversión durante los primeros dos años, una condición que busca asegurar desembolsos concretos y evitar que el régimen funcione solo como una declaración de interés.

Entre los beneficios previstos se incluyen estabilidad normativa por 30 años, incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios, una alícuota reducida del 15% en Ganancias, amortización acelerada, exención de derechos de importación para bienes de capital y eliminación de retenciones sobre las exportaciones generadas por los proyectos adheridos.

Otro punto central es la libre disponibilidad progresiva de divisas provenientes de exportaciones: 20% durante el primer año, 40% durante el segundo y 100% a partir del tercero. Esta herramienta busca mejorar la competitividad internacional de proyectos que requieren financiamiento, importación de tecnología, repago de deuda y planificación de largo plazo.

Para la minería argentina, el “Súper RIGI” puede convertirse en una herramienta relevante. Los grandes proyectos de cobre y litio requieren inversiones multimillonarias, infraestructura energética, logística, caminos, plantas de procesamiento, financiamiento internacional y marcos de previsibilidad capaces de sostener decisiones a varias décadas.

Proyectos ubicados en provincias como San Juan, Catamarca, Salta, Jujuy y Mendoza podrían encontrar en este tipo de régimen una señal adicional para avanzar en etapas de construcción, ampliación o desarrollo de infraestructura asociada. La minería argentina ya concentra expectativas por decenas de miles de millones de dólares, especialmente en minerales críticos vinculados a la transición energética y tecnológica.

El vínculo con Vaca Muerta también es estratégico. La expansión del petróleo y el gas no convencional exige oleoductos, gasoductos, plantas de procesamiento, terminales de exportación, proyectos de GNL, energía eléctrica, centros de datos e infraestructura tecnológica. Muchas de esas inversiones pueden compartir proveedores, servicios industriales, logística y capacidades con la minería.

La posibilidad de sumar centros de datos e inteligencia artificial al universo de inversiones estratégicas también abre una conversación nueva. La IA requiere energía confiable, redes eléctricas, conectividad, refrigeración, infraestructura física y minerales críticos. En ese punto, energía, minería y tecnología empiezan a integrarse dentro de una misma agenda productiva.

El proyecto establece además que provincias y municipios deberán adherir expresamente al régimen y comprometerse a no crear nuevos tributos locales sobre las inversiones alcanzadas. Este punto puede ser sensible en sectores como minería y energía, donde las provincias tienen un rol central por la propiedad de los recursos naturales, la administración de permisos, las regalías y los marcos regulatorios locales. ([InfoEnergía][1])

Para que el esquema funcione, la coordinación entre Nación, provincias, municipios, empresas y comunidades será decisiva. Las grandes inversiones necesitan estabilidad, pero también infraestructura, licencia social, proveedores preparados, trabajadores capacitados y reglas claras sobre ambiente, tributación y desarrollo territorial.

En las zonas vinculadas a los proyectos, este tipo de inversiones genera necesidades locales concretas: transporte, alojamiento, alimentación, seguridad, mantenimiento, construcción, logística, servicios ambientales, salud ocupacional, tecnología, conectividad y proveedores de cercanía.

Por eso, el impacto del “Súper RIGI” no debería medirse únicamente por los montos anunciados. Su verdadera relevancia estará en la capacidad de transformar inversiones en empleo, proveedores, infraestructura, exportaciones y desarrollo productivo.

El “Súper RIGI” apunta a ubicar a Argentina dentro de la nueva economía energética, minera y tecnológica global. La oportunidad es relevante: Vaca Muerta, el cobre, el litio, la energía, los centros de datos y la inteligencia artificial pueden formar parte de una misma estrategia de desarrollo.

El desafío será que esa estrategia no quede concentrada solo en grandes capitales, sino que también construya una cadena de valor argentina, con empresas, trabajadores y proveedores capaces de integrarse a la próxima etapa productiva del país.

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