Chubut suma USD 680 millones vía RIGI para potenciar Cerro Dragón y sostener empleo en la Cuenca del Golfo San Jorge
Pan American Energy presentará un proyecto bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por casi USD 680 millones para desarrollar recuperación terciaria en Cerro Dragón, Chubut. La iniciativa contempla 22 plantas de inyección de polímeros, nuevos pozos, más producción, sostenimiento del empleo y mayor actividad para proveedores en toda la Cuenca del Golfo San Jorge.
Chubut suma una inversión estratégica para sostener la actividad productiva en una de sus principales cuencas hidrocarburíferas. Pan American Energy (PAE) anunció que presentará al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) un proyecto por casi USD 680 millones destinado a potenciar la producción convencional en Cerro Dragón, uno de los activos energéticos más importantes del país.
La iniciativa apunta a desarrollar un nuevo esquema de recuperación terciaria, una tecnología que permite extraer petróleo remanente en yacimientos maduros mediante la inyección de polímeros. El objetivo es incrementar la producción, mejorar la eficiencia operativa y extender la vida útil de una cuenca que sigue siendo clave para el empleo, las regalías y la economía regional.
El proyecto contempla la construcción de 22 plantas de inyección de polímeros, la preparación de cerca de 220 pozos inyectores y alrededor de 650 pozos productores. Durante su vida útil, la iniciativa podría generar una producción incremental acumulada de aproximadamente 24 millones de barriles de petróleo, con un pico estimado de más de 11.300 barriles diarios.
El anuncio fue realizado con la participación del gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres; el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo; el Group CEO de Pan American Energy, Marcos Bulgheroni; y representantes sindicales del sector petrolero, entre ellos Jorge “Loma” Ávila, del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut.
Para Chubut, el proyecto representa mucho más que una inversión energética. También implica sostener actividad en la Cuenca del Golfo San Jorge, mantener puestos de trabajo directos e indirectos, fortalecer proveedores regionales y generar mayor movimiento económico en una zona donde la industria hidrocarburífera tiene un peso central.
La recuperación terciaria es especialmente relevante en campos maduros, donde la producción natural tiende a declinar. La incorporación de tecnología permite recuperar petróleo que de otro modo quedaría atrapado en el reservorio, mejorando el factor de recuperación y habilitando nuevas áreas que antes no resultaban económicamente viables.
Este tipo de desarrollos también refuerza una tendencia de fondo: las grandes inversiones productivas ya no dependen solo de recursos naturales, sino también de tecnología, ingeniería, datos, infraestructura, servicios especializados y capacidad operativa.
Aunque el proyecto está vinculado al petróleo convencional, su impacto también dialoga con la agenda minera argentina. Energía, minería, infraestructura y proveedores forman parte de un mismo ecosistema productivo. La experiencia de la Cuenca del Golfo San Jorge en operación, mantenimiento, servicios industriales, logística, seguridad, transporte y tecnología puede convertirse en una ventaja para acompañar nuevos desarrollos mineros en la Patagonia y en otras regiones del país.
Chubut tiene una larga trayectoria energética, pero también empieza a aparecer en la conversación minera por proyectos vinculados a uranio, minerales industriales y exploración. La consolidación de proveedores locales con experiencia en energía puede ser una base importante para integrar capacidades a futuras demandas mineras.
Cada gran proyecto productivo activa una red de necesidades locales: transporte, alojamiento, alimentación, mantenimiento, seguridad, servicios ambientales, salud ocupacional, logística, ingeniería, metalmecánica, tecnología y proveedores de cercanía. Esa red es tan importante como la inversión principal, porque define cuánto valor queda en el territorio.
El caso Cerro Dragón muestra que la inversión, cuando se combina con tecnología y previsibilidad, puede extender la vida útil de activos productivos, sostener empleo y fortalecer economías regionales.
Para Argentina, el desafío será que herramientas como el RIGI no solo aceleren desembolsos, sino que también impulsen cadenas de valor locales, proveedores competitivos, empleo calificado e infraestructura productiva.
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