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Catamarca atraviesa el mayor ciclo de expansión minera de los últimos 30 años
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Catamarca atraviesa el mayor ciclo de expansión minera de los últimos 30 años

La provincia ingresa en una etapa clave para su desarrollo minero, con nuevos proyectos de litio, ampliaciones productivas y el regreso de iniciativas metalíferas vinculadas al cobre, oro y plata. El nuevo ciclo puede movilizar inversiones, empleo, proveedores, infraestructura y mayores ingresos provinciales.

Por Redacción MineriAR
Equipo editorial

Catamarca atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia minera reciente. El avance simultáneo de nuevos proyectos de litio, ampliaciones productivas y la reactivación de iniciativas metalíferas estratégicas ubica a la provincia en el centro del nuevo mapa minero argentino.

El escenario actual marca un punto de inflexión comparable con 1997, cuando comenzaron a operar proyectos de escala internacional como Fénix y Bajo La Alumbrera. Casi tres décadas después, Catamarca vuelve a proyectarse como una de las provincias con mayor dinamismo minero del país.

El nuevo ciclo está impulsado principalmente por el litio, pero también por el regreso del cobre, el oro y la plata a la agenda productiva provincial. Esta combinación puede transformar la capacidad exportadora, ampliar la demanda laboral, fortalecer proveedores locales y generar nuevas necesidades de infraestructura.

Entre los proyectos que comenzarán a marcar esta nueva etapa aparece Sal de Vida, impulsado por Rio Tinto en el Salar del Hombre Muerto. La iniciativa prevé iniciar producción de carbonato de litio con una capacidad estimada de 15.000 toneladas anuales, una inversión cercana a los USD 700 millones y alrededor de 330 trabajadores vinculados a la operación.

Otro de los desarrollos relevantes es Sal de Oro, llevado adelante por POSCO, que contempla una planta de carbonato de litio con capacidad de 23.000 toneladas anuales. El proyecto demandó inversiones superiores a los USD 800 millones y se complementa con instalaciones vinculadas a fosfato e hidróxido de litio en Catamarca y Salta.

También se destaca Salar del Hombre Muerto Oeste, operado por Galan Lithium, que avanzará con una primera etapa de producción de cloruro de litio con capacidad inicial de 5.000 toneladas anuales y proyección de expansión futura.

La provincia también suma ampliaciones de proyectos en marcha. Tres Quebradas, perteneciente a Zijin Mining, pondrá en marcha una segunda etapa de expansión que permitirá incrementar en 30.000 toneladas anuales la capacidad de producción de carbonato de litio, con una inversión estimada en USD 600 millones.

Por su parte, Fénix, uno de los proyectos históricos de la provincia, avanzará con una nueva ampliación productiva, también impulsada por Rio Tinto, elevando la capacidad total del complejo a unas 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio.

El salto no se limita al litio. Catamarca también se prepara para el regreso de la actividad metalífera en Bajo La Alumbrera, donde durante el segundo semestre de 2026 comenzarían trabajos de preparación para retomar la producción de cobre y oro entre 2027 y 2028.

La reactivación sería desarrollada por una UTE integrada por Glencore y YMAD, con el objetivo de aprovechar infraestructura existente y luego integrarla al futuro desarrollo de Agua Rica, dentro del proyecto MARA. Este punto es especialmente relevante porque Catamarca podría volver a ocupar un lugar central en la producción de cobre argentino.

En paralelo, el proyecto Diablillos, operado por AbraSilver Resource Corp., avanzará hacia su etapa de factibilidad definitiva luego de décadas de exploración y campañas de perforación. La iniciativa incorpora a la provincia dentro de una agenda metalífera vinculada a plata y oro.

El conjunto de proyectos permitiría ampliar la capacidad instalada de producción de litio en aproximadamente 80.000 toneladas anuales y movilizar inversiones cercanas a los USD 2.700 millones.

Pero el verdadero impacto de este ciclo no debe medirse únicamente por toneladas o inversión. La expansión minera puede generar una nueva demanda de empleo, proveedores, servicios, infraestructura y formación técnica en distintas regiones de la provincia.

Cada proyecto activa necesidades locales concretas: transporte, alojamiento, alimentación, mantenimiento, logística, seguridad, salud ocupacional, servicios ambientales, administración, compras, operación de planta, comunicación territorial, construcción, metalmecánica y proveedores de cercanía.

Para Catamarca, el desafío será lograr que esta expansión no quede concentrada solo en grandes compañías, sino que también se traduzca en oportunidades para trabajadores, PyMEs, empresas de servicios, comunidades cercanas a los proyectos y nuevos perfiles técnicos.

La provincia necesitará fortalecer su cadena de valor minera. Eso implica formar mano de obra especializada, desarrollar proveedores, mejorar caminos, ampliar infraestructura energética, ordenar logística, fortalecer controles ambientales y construir mecanismos de participación territorial.

La experiencia de Bajo La Alumbrera dejó aprendizajes importantes. El nuevo ciclo minero llega con una sociedad más atenta, mayores exigencias ambientales y una necesidad más clara de que la actividad genere beneficios visibles en el territorio.

Catamarca tiene recursos, proyectos en marcha, inversiones anunciadas y una nueva oportunidad para posicionarse como uno de los principales polos mineros de Argentina. El desafío será convertir ese potencial en empleo, proveedores, infraestructura, ingresos provinciales y desarrollo productivo sostenido.

El mayor ciclo de expansión minera de los últimos 30 años ya empezó. Ahora la clave será construir una cadena de valor capaz de estar a la altura de esa oportunidad.

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