Taguas confirma señales de un sistema profundo de cobre y oro en San Juan
Orvana Minerals informó nuevos resultados de perforación en el proyecto Taguas, ubicado en el departamento Iglesia, San Juan. El pozo TADD-278 identificó indicios de un sistema pórfido en profundidad con mineralización de cobre, oro y molibdeno, reforzando el potencial exploratorio de la provincia dentro del nuevo mapa cuprífero argentino.
San Juan vuelve a sumar una señal relevante dentro de su creciente agenda de exploración cuprífera. La compañía canadiense Orvana Minerals informó nuevos resultados técnicos en el proyecto Taguas, ubicado en el departamento Iglesia, donde el pozo TADD-278 permitió identificar indicios consistentes con un sistema profundo de pórfido de cobre, oro y molibdeno.
El dato es importante porque amplía la mirada sobre Taguas. El proyecto ya era conocido por recursos superficiales de oro y plata, pero la nueva campaña apunta a evaluar un potencial más profundo, asociado a mineralización sulfurada y sistemas de tipo pórfido, una clase de depósito que puede albergar grandes volúmenes de cobre y oro.
Según la información difundida por la compañía, el programa de perforación profunda permitió completar dos pozos durante la campaña FY2026, con un total de 2.173,7 metros perforados. El pozo principal, TADD-278, alcanzó una profundidad de 1.331,7 metros, mientras que el segundo pozo, TADD-279, llegó a 842 metros y quedó preparado para eventuales trabajos posteriores.
Los resultados de laboratorio del TADD-278 muestran un intervalo destacado de 205 metros, entre los 715 y 920 metros de profundidad, con valores promedio de 0,25 gramos por tonelada de oro y 0,12% de cobre. Si bien se trata de valores preliminares dentro de una etapa exploratoria, el intervalo continuo y la evolución geológica observada refuerzan la hipótesis de un sistema mineralizado en profundidad.
Además, dentro del pozo se registraron tramos de mayor ley. Entre ellos, una intersección de 37 metros con 0,86 g/t de oro y 0,69% de cobre entre los 638 y 675 metros, y sectores puntuales con valores de cobre superiores al 5%. Estos resultados aportan información relevante para orientar las próximas campañas y comprender mejor la arquitectura del sistema.
Desde el punto de vista geológico, uno de los datos más alentadores es la transición vertical observada en el pozo. La perforación atravesó un sistema hidrotermal que evoluciona desde un ambiente epitermal de alta sulfuración hacia niveles más profundos con características propias de un entorno pórfido. Este tipo de zonación suele ser una señal importante en la búsqueda de sistemas cupríferos de mayor escala.
Los estudios petrográficos realizados sobre muestras del TADD-278 indican que la roca anfitriona mineralizada corresponde a un pórfido dacítico. También se identificó una alteración sericítica intensa, dominada por cuarzo, sericita y pirita, junto con mineralización asociada a enargita y/o calcopirita en diseminaciones y vetillas.
Otro punto relevante es la presencia de vetillas con molibdeno y el aumento de la intensidad del vetilleo en profundidad. Estos elementos son interpretados como indicadores compatibles con un sistema pórfido, aunque la compañía aclaró que todavía se requieren más estudios y perforaciones para determinar la continuidad, dimensión y eventual significado económico de la mineralización.
La campaña se apoya en un modelo geológico actualizado y en estudios geofísicos recientes, que identificaron anomalías de baja resistividad en profundidad. Estas anomalías se ubican entre Cerro Taguas Norte y Cerro Campamento, dentro del área del proyecto, y fueron utilizadas para definir objetivos prioritarios de perforación.
Orvana prevé completar en los próximos meses los resultados del segundo pozo TADD-279, junto con mediciones espectrales, estudios geocronológicos y análisis complementarios. Esa información será clave para ajustar los objetivos de la próxima campaña de perforación, prevista para el período octubre de 2026 a abril de 2027.
El avance de Taguas se suma a una serie de noticias que consolidan a San Juan como una de las provincias más dinámicas para la exploración de cobre, oro y otros minerales estratégicos. Proyectos como Los Azules, Vicuña, Filo del Sol, Josemaría, El Pachón, Altar, Lunahuasi, Filo Sur y Piuquenes forman parte de un mapa que crece en escala, inversión e interés internacional.
La importancia de estos resultados no debe medirse únicamente por el hallazgo geológico. Cada campaña exploratoria activa una cadena de valor concreta: perforistas, geólogos, laboratorios, transporte, logística, mantenimiento, seguridad, servicios ambientales, alimentación, alojamiento, comunicaciones y proveedores de cercanía.
En las zonas cercanas a los proyectos, la exploración genera necesidades locales que pueden convertirse en oportunidades para trabajadores, PyMEs y empresas de servicios. Por eso, ordenar capacidades, visibilizar proveedores y conectar talento con demanda minera será cada vez más importante para acompañar este nuevo ciclo.
Taguas todavía está en una etapa exploratoria y requiere nuevas perforaciones para confirmar su verdadero potencial. Pero los primeros resultados ya muestran que San Juan sigue ampliando su horizonte minero y consolidando su lugar dentro del futuro del cobre argentino.
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