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Huemul detecta indicios de uranio, cobre y vanadio en superficie y reactiva el potencial minero de Malargüe
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Huemul detecta indicios de uranio, cobre y vanadio en superficie y reactiva el potencial minero de Malargüe

La compañía Jaguar Uranium completó una campaña inicial de 200 muestras de roca en el proyecto Huemul, ubicado en Malargüe, Mendoza. Los trabajos identificaron indicios superficiales de mineralización de uranio, cobre y vanadio, aunque los resultados de laboratorio todavía están pendientes.

Por Redacción MineriAR
Equipo editorial

Mendoza vuelve a sumar una señal de interés dentro de su nueva agenda minera. La compañía Jaguar Uranium informó avances en el proyecto Huemul, ubicado en el departamento Malargüe, donde completó una campaña inicial de muestreo de rocas e identificó indicios superficiales de mineralización de uranio, cobre y vanadio.

El programa incluyó la recolección de 200 muestras de roca en áreas consideradas prioritarias dentro de la propiedad. La campaña se desarrolló durante dos semanas y tuvo como objetivo verificar información histórica, reconocer sectores con mineralización visible y evaluar nuevas zonas con potencial dentro del distrito.

La empresa aclaró que las observaciones difundidas hasta el momento son preliminares. Los resultados de laboratorio todavía están pendientes y serán determinantes para confirmar leyes, continuidad, escala y eventual potencial económico de las zonas relevadas.

Ese punto es clave para leer correctamente la noticia. Huemul no puede presentarse todavía como un nuevo yacimiento confirmado, sino como un proyecto con antecedentes históricos y señales de superficie que justifican avanzar con estudios técnicos más profundos.

El proyecto tiene una importancia particular dentro de la historia minera argentina. La antigua mina Huemul fue considerada la primera operación productora de uranio del país. Entre 1955 y 1975, fue operada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y se procesaron aproximadamente 130.000 toneladas de mineral en la planta de Malargüe.

Los registros históricos reportan leyes promedio de 0,21% de uranio, 2% de cobre y 0,11% de vanadio, aunque Jaguar Uranium aclaró que esos datos todavía no fueron verificados bajo estándares actuales y no deben ser considerados recursos o reservas vigentes.

Durante la nueva campaña, los equipos técnicos identificaron mineralización visible en afloramientos cercanos a la antigua mina. También se muestrearon por primera vez antiguas escombreras mineras, donde se observaron evidencias asociadas a uranio, cobre y vanadio.

Otro dato relevante surgió en el sector Uryco, ubicado en el sur de la propiedad. Allí, las observaciones de campo permitieron interpretar una posible tendencia mineralizada de cobre que podría extenderse por aproximadamente cuatro kilómetros. Esta hipótesis deberá ser confirmada mediante análisis geoquímicos, nuevas campañas y eventuales trabajos de perforación.

Huemul abarca más de 27.000 hectáreas y se ubica dentro de un distrito con antecedentes de producción, exploración histórica y presencia de minerales considerados estratégicos para la transición energética y la seguridad de suministro.

El uranio vuelve a ganar relevancia a nivel global por su vínculo con la energía nuclear, una fuente que muchos países revalorizan por su capacidad de generar electricidad firme y baja en emisiones. En Argentina, además, el uranio tiene una dimensión estratégica por la trayectoria nuclear del país, la existencia de centrales nucleares, reactores de investigación, capacidades científicas y el rol histórico de la CNEA.

El cobre, por su parte, es un mineral esencial para electrificación, redes, vehículos eléctricos, centros de datos, inteligencia artificial e infraestructura energética. El vanadio también despierta interés por sus usos en aceros especiales y baterías de flujo, una tecnología vinculada al almacenamiento estacionario de energía.

Por eso, Huemul se inserta en una conversación más amplia sobre minerales críticos. La minería del futuro no estará determinada únicamente por oro, plata o litio, sino también por aquellos minerales que permitan sostener energía, tecnología, industria y transición energética.

Para Mendoza, el avance del proyecto se suma a una etapa de mayor actividad exploratoria en Malargüe. La provincia viene buscando posicionarse dentro del mapa minero argentino con una agenda que combina cobre, uranio, minerales estratégicos, control ambiental y desarrollo de proveedores.

La exploración en Malargüe también tiene una lectura territorial. Cada campaña puede activar necesidades locales concretas: geólogos, técnicos, muestreo, transporte, alojamiento, alimentación, seguridad, servicios ambientales, logística, laboratorios, mantenimiento, comunicaciones y proveedores de cercanía.

En una etapa temprana, estas actividades no implican producción minera, pero sí generan información, movimiento técnico, contratación de servicios y nuevas oportunidades para empresas y trabajadores vinculados al territorio.

Huemul todavía deberá validar sus indicios con resultados de laboratorio y futuras campañas. Pero el regreso de la exploración en una zona histórica de uranio, cobre y vanadio confirma que Mendoza comienza a recuperar protagonismo dentro del mapa de minerales estratégicos de Argentina.

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