Catamarca plantea el desafío de hacer más y mejor minería con autonomía regional
El vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso, participó de la Semana de la Ingeniería 2026 y planteó que el país necesita construir una minería con mayor autonomía regional, infraestructura, exploración, energía y proveedores locales. También destacó el rol de la Mesa del Litio y la Mesa del Cobre como herramientas para ganar escala, integración y capacidad de negociación internacional.
Catamarca volvió a instalar una mirada estratégica sobre el futuro de la minería argentina: hacer más minería, pero también hacerla mejor, con mayor autonomía regional, infraestructura, proveedores locales, energía y planificación de largo plazo.
El planteo fue realizado por el vicegobernador Rubén Dusso durante su participación en la Semana de la Ingeniería 2026, organizada por el Centro Argentino de Ingenieros (CAI) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí expuso en la Mesa Federal, bajo la consigna “La minería como un desafío federal”, junto a representantes de Mendoza, San Juan y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM).
Durante su intervención, Dusso realizó un recorrido por la historia minera de Catamarca y recordó que la provincia tiene una tradición que se remonta a fines del siglo XIX, cuando desde Andalgalá ya salían lingotes de cobre vinculados a la actividad impulsada por figuras como Samuel Lafone Quevedo y Federico Schickendantz.
También remarcó la experiencia acumulada de la provincia en la minería moderna, especialmente en litio. Según destacó, el próximo año se cumplirán 30 años del inicio de la explotación del proyecto Fénix, hoy operado por Rio Tinto, lo que muestra un recorrido consolidado en uno de los minerales estratégicos más importantes para la transición energética.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la necesidad de que la minería genere beneficios más visibles para la sociedad. Dusso contrastó el escenario actual con la situación que encontró la gestión provincial en 2011, cuando, según señaló, la actividad estaba en “piloto automático” y no existía un plan claro para vincular recursos naturales, sociedad, proveedores y desarrollo territorial.
En ese sentido, destacó la conformación de la Intersindical Minera, integrada por gremios como UOCRA, AOMA y UTA, como una herramienta para coordinar esfuerzos entre construcción, transporte y actividad minera. También puso en valor la articulación entre empresas mineras y proveedores locales, señalando que en un reciente encuentro participaron más de 600 proveedores catamarqueños.
Ese dato confirma una de las claves de la nueva etapa minera: el desarrollo no dependerá únicamente de la inversión de las operadoras, sino también de la capacidad de construir una cadena de proveedores sólida, preparada y conectada con la demanda real de los proyectos.
Dusso también se refirió al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que establece un piso de USD 200 millones para acceder a sus beneficios. Si bien el instrumento puede resultar importante para grandes proyectos, el vicegobernador planteó una preocupación central: qué ocurre con las inversiones menores, especialmente aquellas vinculadas a la exploración.
En ese marco, defendió la necesidad de avanzar con el RINI, un régimen orientado a nuevas inversiones, capaz de contener etapas exploratorias y proyectos de menor escala. Su argumento fue claro: no puede haber explotación sin exploración, y Argentina todavía necesita conocer mucho más su potencial geológico.
La exploración es una de las principales deudas del país. Sin nuevas campañas, sin datos geológicos, sin perforación y sin conocimiento técnico, no habrá nuevos proyectos productivos en el futuro. Por eso, un régimen específico para incentivar exploración puede convertirse en una herramienta clave para ampliar la cartera minera nacional.
Otro eje de la exposición fue la infraestructura. Dusso planteó que la minería necesita una combinación eficiente de energía, logística, transporte y recursos naturales. En particular, mencionó el potencial de Catamarca en energía geotérmica, destacando que la provincia cuenta con más de 250 volcanes entre Antofagasta de la Sierra y Tinogasta.
Según explicó, estudios de profundidad muestran que entre los 3.500 y 5.000 metros existe un manto térmico capaz de generar diferencias de temperatura aptas para producir energía geotérmica. Para Catamarca, esta fuente podría convertirse en una alternativa estratégica para acompañar el crecimiento de la minería en zonas donde el consumo energético se encuentra cerca del recurso.
Este punto resulta especialmente relevante porque la minería moderna demandará cada vez más energía. Proyectos de litio, cobre, oro, plata y otros minerales estratégicos necesitarán abastecimiento confiable, infraestructura eléctrica, conectividad, caminos y servicios logísticos que permitan operar en zonas alejadas y de alta complejidad.
La construcción de autonomía regional fue otro de los conceptos fuertes del discurso. Dusso sostuvo que una provincia aislada puede tener limitaciones para ser autosustentable, pero que las regiones sí pueden alcanzar escala, complementariedad e inserción internacional.
En esa línea, destacó el rol de la Mesa del Litio, integrada por Catamarca, Salta y Jujuy, y la Mesa del Cobre, conformada por Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca y Salta. Ambas herramientas permiten coordinar políticas, compartir estrategias, fortalecer capacidades y negociar con mayor respaldo frente a inversores internacionales.
La agenda internacional también aparece como parte de esta estrategia. Dusso anticipó su participación en la Expo Atacalar 2026, en la Región de Atacama, Chile, una zona que concentra cerca del 50% de las exploraciones mineras chilenas y que cuenta con experiencia en infraestructura, logística, puertos y plantas desaladoras.
La mención a Atacama no es menor. Para las provincias argentinas, la integración con Chile puede ser clave en materia de salida al Pacífico, logística minera, infraestructura compartida, agua desalinizada, energía y comercio internacional.
El desafío será construir una minería que no dependa exclusivamente de las grandes operadoras, sino que también fortalezca capacidades regionales: trabajadores, proveedores, universidades, infraestructura, energía, logística, ciencia aplicada, tecnología y servicios.
En las zonas cercanas a los proyectos, esta mirada puede traducirse en oportunidades concretas: transporte, alojamiento, alimentación, mantenimiento, seguridad, salud ocupacional, servicios ambientales, capacitación, logística, comunicación territorial, proveedores técnicos y oficios especializados.
La exposición de Catamarca deja una idea central: la minería argentina necesita crecer, pero ese crecimiento debe estar acompañado por planificación, exploración, infraestructura, energía, proveedores locales y articulación regional.
Hacer más minería no alcanza. El verdadero desafío será hacer mejor minería, con más capacidades locales, más integración regional y mayor autonomía para transformar recursos estratégicos en desarrollo productivo.
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